¡Yo también soy Calimero!

Pues sí, yo también soy Calimero, yo también digo aquello de "¡Es una injusticia!" Por desgracia he de decirlo muy a menudo, y por desgracia, me siento impotente y sin más recursos que esta protesta ineficaz si no es para desahogarme y no tragarme toda la quina. Bien mirado, todos los que no tenemos poder somos Calimero, y deberíamos hacer chapitas para la solapa con esa leyenda.
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Raquel -
sett -